La importancia de tener en cuenta los comportamientos durante la segmentación de la audiencia para el marketing

Es una práctica habitual en marketing y publicidad indagar e intentar categorizar el público objetivo de una campaña por edad y género. Sin embargo, un plan que se base principalmente en estos factores demográficos puede restringir significativamente el éxito de la campaña. Para demostrar esta idea, utilicemos el ejemplo de un marketing en Internet para productos de belleza que se dirige estrictamente a consumidoras jóvenes y femeninas con el fin de ceñirse a los estereotipos. Según un estudio realizado, esto puede excluir a dos tercios de los clientes potenciales.

La idea central de este informe es una estrategia de marketing centrada en las personas que pretende alejarse de los estereotipos, aumentar la relevancia de la marca y establecer relaciones más estrechas con los clientes. Es fundamental profundizar en las actitudes y comportamientos que trascienden estas categorías en lugar de reducir el público objetivo a agrupaciones homogéneas basadas en datos demográficos.

Por ejemplo, a pesar de que las mujeres jóvenes compren cosméticos con más frecuencia que los hombres, es más probable que el mercado objetivo comparta algunas actitudes y comportamientos que otros. Estas actitudes podrían incluir el deseo de encontrar en Internet artículos sobre moda y belleza, así como reportajes y entrevistas con famosos.

Las estadísticas que corroboran este punto de vista son interesantes, donde el 31% de los compradores adquirieron productos de belleza en línea el mes anterior. En contra de la creencia popular, sólo el 24% de ellos son mujeres de entre 16 y 34 años. Esto subraya lo crucial que es rechazar los prejuicios y reconocer que el 76% restante no encaja en esta categoría demográfica.

A la hora de determinar el enfoque de una campaña, los datos demográficos siguen siendo importantes, pero son insuficientes por sí solos. Si se quiere ser más eficaz, es crucial examinar las actitudes y comportamientos que realmente moldean a las audiencias de los medios de comunicación e influyen en sus decisiones de compra. Esto implica ampliar el alcance de la segmentación más allá del modelo demográfico convencional para incluir datos psicográficos, intereses, preferencias y comportamientos. Los profesionales del marketing pueden aprender mucho sobre los factores que influyen en las decisiones de compra de los clientes identificando y clasificando a los individuos en función de puntos de vista, creencias, estilos de vida y hábitos similares.

La abundancia de datos que disponen los profesionales del marketing hoy en día proporciona una valiosa información sobre la empresa y el mercado. Sin embargo, centrarse exclusivamente en los datos disponibles puede limitar la investigación y dar lugar a inferencias incorrectas.

Los profesionales del marketing deben mirar más allá de sus conjuntos de datos típicos para conocer mejor a sus consumidores objetivo y los factores que los impulsan. Planificar campañas más exitosas y obtener una ventaja competitiva puede depender de la recopilación de datos de segmentación adicionales. Para lograrlo, es fundamental conectar varias fuentes de datos y conseguir una combinación de información sindicada y personalizada sobre los clientes.

Aunque la demografía ha sido durante mucho tiempo un elemento básico del marketing, es fundamental comprender las importantes variaciones regionales. Ahora es posible llegar al público objetivo más allá de las fronteras internacionales gracias a los avances tecnológicos y a la aparición de las redes sociales, pero es fundamental darse cuenta de que una estrategia de "talla única" no siempre tiene éxito. Debido a las persistentes diferencias culturales, lingüísticas y socioeconómicas, los profesionales del marketing deben adaptar sus técnicas a las demandas y preferencias únicas de cada público objetivo.