Leyenda de terror de la Bestia de Bray Road

Leyenda de terror de la Bestia de Bray Road

La Bestia de Bray Road es una criatura humanoide peluda que hizo sus primeras apariciones en las afueras de Elkhorn, Wisconsin durante 1980; se le llama asi porque fue justamente en ese camino rural donde se presentó la primera vez. Mas tarde. Este mismo nombre se usó para nombrar a cualquier ser extraño que presentara algunas características similares a dicho monstruo; esto sucedía principalmente al sur de Wisconsin o al norte de Illinois.

Su descripción varía dependiendo de los testigos, pues hay quienes le encontraron similitud con un oso, otros lo compararon con Pie Grande, pero con la habilidad de moverse a cuatro patas. En lo que todos coinciden es que tenía algunos rasgos caninos, y que poseía una inteligencia superior a la de cualquier animal.

Aunque a esta bestia no se le ha visto transformarse en humano, le catalogaron como un licántropo que pesa alrededor de 350 kilos y que tiene un grueso pelaje café grisáceo, lo cual a decir de los testigos le da mucho parecido con los hombres lobo de la mitología.

Las leyendas de terror sobre esta extraña criatura fueron investigadas por la periodista Linda Godfrey, quien más tarde publicaría sus descubrimientos y teorías en un libro titulado: «La Bestia de Bray Road: Tras el Rastro del Hombre Lobo de Wisconsin».

Sobre su origen se barajan varias teorías, por ejemplo: se afirma que puede tratarse de una raza desconocida de perros salvajes, específicamente de la variedad llamada waheela, este es un gigantesco can prehistórico nacido de la cruza de lobo y perro, o perro y coyote. Otro supuesto apunta a la posibilidad de que sea un Cambiante de Piel como aquellos que aparecen en las leyendas de los nativos norteamericanos. También se cree pudo ser el Skunk Ape, este es considerado un pariente de pie grande o el Shunka Warakin, una especie de perro legendario. Los más escépticos dicen que no es más que un lobo inusualmente grande, que tiene la capacidad de andar sobre las patas traseras o simplemente nuevas especies osos o canes que habitan en los bosques de Wisconsin.

Después de sus apariciones se realizó la película Gable; la cual supuestamente mostraba material real de unas películas caseras grabadas durante 1970, las cuales empezaban mostrando escenas de la vida cotidiana, niños jugando, un hombre lavando su camioneta, pero al final, la persona que lleva la cámara observa algo en un camino de terracería, y al dirigir la cámara hacia ahí, se ve una vestía muscular y peluda de cuatro patas que al saberse observada ataca de inmediato. Después, en otro supuesto film relacionado con esto, se puede ver supuesta investigación policial, en donde dos agentes examinan el cuerpo partido por la mitad del camarógrafo. Después en un foro, alguien afirmó conocer a los parientes de la víctima y que estos le contaron como el oficial que se encargó de recoger el cuerpo se volvió loco y solo murmuraba una y otra vez: «Los perros tienen cuatro dedos, los osos tienen cinco».

Para 1987, en el estado de Michigan, el DJ Steve Cook lanzó al aire la canción «Dogman de Michigan», la cual se basaba en reportes de una criatura similar a la Bestia de Bray Road, conocida como El Hombre perro de Michigan. Y entonces la gente empezó a llamarle para contarle sus experiencias con un ser de estos.

Aunque después se descubrió que las cintas fueron un fraude, el haberlas sacado a luz animó a las personas a hablar de los avistamientos de este tipo de criaturas y llevar a cabo ciertas investigaciones; entre los datos encontrados resaltan los registros del año 1887 del condado de Wexford, en ellos se asienta que: dos leñadores vieron una criatura que describieron como un animal con el cuerpo de un hombre y la cabeza de un perro. Para 1938, en el pueblo de Paris, Michigan, Robert Forney dijo que fue atacado por cinco perros, y que uno de ellos andaba en dos patas. Hubo también informes del condado de Allegan en los años 50, de Manistee y Cross Village durante 1967.

No se puede especificar si todos aquellos avistamientos tuvieron relación con la misma criatura, pues el nombre fue utilizado genéricamente para cualquier ser extraño y peludo que apareciera por las áreas, lo que si se puede afirmar es que existen demasiados casos de encuentros con al ser extraño como para ser ignorados.

Leyenda de la fábrica de espagueti

The Old Spaghetti Factory es una cadena de restaurantes italianos, cuyo primer establecimiento se sitúa en Victoria, a unos pasos de la esquina de Belleville, cerca del hotel de la Emperatriz y el museo real en Canadá. El edificio fue construido en 1970, y desde entonces ha sido sede de algunas leyendas de terror realmente escalofriantes, pues se dice que dentro de sus confines habitan tres entidades fantasmales: un conductor de tranvía, un hombrecillo rojo, un niño, y una pequeñita.

Leyenda de la fábrica de espagueti

El edificio originalmente albergaba una tienda de mayoristas de abarratotes; la W.H. Malkin Co. Ltd., y posteriormente se convirtió en el mencionado restaurante, este mantiene una decoración de su época inicial asi como algunos artefactos de tiempos antiguos, entre ellos un viejo tranvía de 1904, mismo que tiene mesas en su interior y al cual se liga el fantasma mas famoso de este lugar. Se utilizó el carro, Número 53 de la flota de tranvías de British Columbia Electric Railway Company. Construido en 1904, abandonó el servicio de transporte público en 1957, y se instaló en el edificio en 1969. Trayendo consigo un espíritu uniformado como conductor. Él espera hasta que el establecimiento cierra y luego se sienta siempre en la misma mesa dentro del carro y aprovecha para mover algunas cosas, causando un escandalo que los empleados no pueden ignorar.

El segundo fantasma es un hombrecillo, de rostro y cabello rojizo, razón por la cual le apodaron “Little Red Man o Looky-loo”, este pequeño pasea por la cocina hablando a los empleados por su nombre, pero disfruta más meterse en el baño de mujeres para sorprender a las clientas. En cierta ocasión, dos damas vieron a un enanito completamente vestido de rojo saliendo de los cubículos, este las vio y rio maliciosamente, para después salir por la puerta sin que nadie mas pudiera verlo. Una de las mujeres alcanzó a fotografiarlo, pero al revelar la película solo salía en ella una mancha roja. Nadie sabe de donde salió el hombrecillo, pero están de acuerdo en que es algo diabólico.

El tercer fantasma corresponde a un niño que fue identificado por un psíquico como “Edward”, este chico se pasea por el restaurante gastando bromas a empleados y clientes por igual, una vez se reflejó en un espejo, al parecer estaba jugando en una de las columnas, pero cuando la testigo giró la cabeza para verlo directamente, no había nadie. En 2012, hizo su aparición ante una de las empleadas, ella estaba en la parte trasera, arreglando el lugar después del cierre nocturno, y el chico pasó corriendo junto a ella. Fue una sorpresa porque era extraño que hubiese un chico, pero lo siguió hasta que él se encendió debajo de una mesa y desde ahí la miró fijamente, en ese momento la muchacha se llevó un susto tremendo pues notó que tenía vacías las cuencas de los ojos, y salió huyendo despavorida hasta encontrar al gerente para renunciar de inmediato. Este pequeño también es el responsable de doblar los cubiertos o colocar una silla sobre las mesas.

El ultimo fantasma, es una niñita, que lleva consigo un globo, en cierta ocasión tuvo una conversación con una visitante, en la cual dijo estar buscando a su madre, pero cuando la chica volvió con ayuda, la pequeña se había desvanecido.

Según el psíquico que visitó el restaurante dijo que existe un vórtice en la parte trasera del restaurante, este funciona como una puerta entre las dimensiones que permite a los espíritus entrar a nuestro mundo, además afirmó que varios artefactos del restaurante están ligados a ciertos espíritus.

Asi que por una u otra razón, este restaurante está plagado de espíritus, así que se pueden disfrutar de dos atracciones en una: una rica comida italiana, y una casa embrujada.

Leyendas cortas Las joyas de doña Susana

Leyendas cortas Las joyas de doña Susana

Si de leyendas cortas se trata, mi tío Adalberto es un experto en este tópico, pues le encanta relatar este tipo de historias sobre todo en reuniones familiares.

Sin ir más lejos, en el mes de septiembre, fecha en el que celebro mi cumpleaños, me platicó una historia que no me dejó dormir en toda una semana.

Hace mucho tiempo en la provincia en la que mi tío nació, vivía un minero y su esposa. Ambos eran queridos y respetados por la gente del pueblo, pues además de ofrecerle trabajo a los hombres de la comunidad, también se preocupaban por qué las mujeres tuvieran un lugar limpio en donde pudieran dar de desayunar y comer a sus hijos.

Desgraciadamente, la esposa del productor de metales murió repentinamente haciendo que su marido se perdiera en el alcohol. Pronto se quedó prácticamente sin dinero y viviendo en las calles como un pordiosero.

Se deshizo de todas las joyas de su mujer, a excepción de un collar de perlas, pues ese fue el primer obsequio que le dio a su esposa cuando aún eran novios. Lo enterró justo afuera de la entrada de la mina.

La leyenda dice que ha habido algunas personas que han desenterrado dicho objeto, pero que al poco tiempo terminan dejándolo en el mismo lugar en el que lo encontraron, debido a que el collar de perlas de doña Susana está maldito.

En otras palabras, toda aquella mujer que supuestamente se lo ha llegado a colocar en su cuello, termina muerta por asfixia, como si alguien la hubiese ahorcado.

Esta no es la primera vez que a las perlas se les atribuye un significado funesto. Es más, hay otras leyendas breves en las que los relatores hacen énfasis en que esas esferillas nacaradas, simbolizan las lágrimas de una dama, ya sea por haber perdido el amor de su vida o por el sufrimiento que ha pasado en su vida conyugal.

Cuentos cortos La feria

Cuentos cortos La feria

Ya era la segunda semana de agosto y eso solamente significaba una cosa: La feria llegaba al pueblo. Por 30 días, juegos y puestos de comida se colocaban al lado de la iglesia del pueblo.

Eran tan pintorescas y magníficas esas atracciones, que inclusive lograban que otros lugareños de condados cercanos se aproximaran a aquel lugar únicamente con el fin de pasar un rato agradable.

Es cierto que muchas personas aguardaban con ansias que llegara ese momento, pero nadie como Betsy. Ella iba todas las tardes a la feria sólo para poder ver de cerca el carrusel.

Dicho juego era el más grande que había visto en su corta edad. Tenía caballos de varios colores y luces por todos lados. Desafortunadamente, su familia no tenía el dinero suficiente como para pagarle una vuelta en el carrusel.

Por eso acudía a ese lugar y ella como otros niños subían una y otra vez. Mientras la música del juego estaba sonando, ella imaginaba que era una princesa que iba montada en uno de esos corceles propios de cuentos cortos de ensoñación.

Un día uno de los trabajadores de la feria se le acercó a Betsy y le dijo:

– Siempre te vemos por aquí, pero nunca te subes. ¿Te gustaría dar una vuelta?

– No muchas gracias señor. Sólo me gusta mirar.

Obviamente aquel hombre se dio cuenta de que la niña no quería aceptar ese paseo gratis como una limosna, por lo que planeo un ingenioso plan.

Al día siguiente colocó una moneda de plata enterrada cerca del lugar en donde Betsy acostumbraba pararse a observar. Cuando ella llegó, el individuo esperó a que pasaran un par de minutos para luego decirle:

– ¡Eh niña, algo brilla cerca de tu zapato!

La pequeña bajó la vista y vio con mucha alegría y sorpresa que aquel objeto brilloso era una moneda cubierta por tierra. La levantó y fue hacia donde estaba el dependiente para decirle que la cambiaría por una vuelta en el carrusel

El hombre, quien había orquestado todo, le dio el cambio a la niña sin que ésta se diera cuenta que le había reembolsado la totalidad del valor de la moneda. Y es que la felicidad de un infante no tiene precio.

Cuentos de terror y suspenso cortos La nevera de Gabriela


Sonó mi teléfono, el reloj marcaba aproximadamente las 6:00 de la mañana. Del otro lado de la línea se encontraba una mujer sumamente angustiada quien me pidió que enviara una unidad de efectivos para que comenzara la investigación de la desaparición de su hija, cuyo nombre por cierto era Gabriela.

Le expliqué que el procedimiento no era tan sencillo y que lo más que podía hacer por ella, era comunicarle a la línea de detectives del condado. Tengo más de 12 años atendiendo casos de la línea de emergencias y jamás me había topado con una historia que combina los cuentos de terror y suspenso cortos.

Se hizo una primera indagatoria de rutina en donde se interrogó a los familiares de la desaparecida, puesto que no debemos olvidar que en la mayoría de los casos, es la gente allegada a la víctima, quienes resultan culpables.

Al cabo de varios días se despertó esa hipótesis, con lo que los forenses fueron enviados al apartamento de Gabriela. Revisaron la estancia, el comedor y las recámaras sin que nada pareciera fuera de su lugar.

Sin embargo, cuando tocó el turno de revisar la cocina, los oficiales se dieron cuenta de que faltaba el refrigerador. Utilizando luz negra, se pudo encontrar un rastro de gotas de sangre diluidas, que desembocaba en la planta baja del edificio y se extendía hasta el fondo del estacionamiento.

Detrás de dos de los contenedores de basura, un agente pudo encontrar la nevera extraviada. El olor que salía de ese artefacto era de lo más horrendo y asqueroso.

El encargado de la brigada abrió la puerta del refrigerador y horrorizado halló el cuerpo mutilado de la mujer. No obstante, en el congelador les esperaba la sorpresa más espeluznante; la cabeza de Gabriela con una expresión de tremendo pavor, aún con los ojos abiertos. Hasta la fecha no se ha encontrado al asesino.

Extraordinarias leyendas cortas Un amor inconcluso

Extraordinarias leyendas cortas Un amor inconcluso

Eulalia era una joven de clase acomodada, quien acudía sin falta todos los domingos a misa de 12. En ese lugar conoció a Nicandro, un muchacho de clase humilde que en estos momentos se encontraba estudiando poesía.

Ambos quedaron enamorados al instante. Desde ese momento, el chico entraba al templo esperaba a que la misa concluyera y luego a hurtadillas le entregaba un papel doblado a la joven.

En dicha misiva, se podía leer un verso de su inspiración. Eulalia estaba tan entusiasmada con Nicandro que fue a contarles a sus padres que al fin había conocido al amor de su vida.

Ellos conocían muy bien a los progenitores del joven y sabían de sobra que esa unión no debía realizarse sobre todo porque se trataba de unir dos clases sociales absolutamente dispares.

La muchacha fue enviada a Europa donde se casó con un joven aristócrata, en una ceremonia preparada. Nicandro no volvió a saber de ella. El olvidó la poesía y comenzó a sentir que la vida no tenía sentido sin su amada.

Se encerró en su cuarto sin comer y sin beber nada y en menos de una semana murió de inanición. Después se dice que el cuerpo fue depositado en la fosa común debido a que los padres de Nicandro no tenían el dinero para darle cristiana sepultura.

Una noche llamaron a la puerta de la casa en donde vivía Nicandro:

– Abran la puerta, me estoy muriendo de frío.

Una mujer se acercó a la ventana con el fin de mirar quién era el que estaba interrumpiendo su sueño. Al observar de la silueta le pareció que el que estaba afuera era su hijo fallecido.

– Es Nicandro, hay que dejarlo entrar.

– El joven ingresó a la casa como si flotara. Su mirada estaba completamente perdida y su piel era más blanca que el algodón. Luego se desapareció y nunca más lo volvieron a ver.

Poco después llegaron noticias desde España que Eulalia había muerto. Entre las manos de la joven se encontraron los poemas que alguna vez le diera Nicandro.

Mitos del fantasma de la casa embrujada

Mitos del fantasma de la casa embrujada

No sé si ustedes se han fijado, pero en varios vecindarios lujosos de las principales ciudades, existen propiedades que han sido abandonadas de manera inexplicable.

Algunas de estas mansiones pertenecieron a celebridades de la farándula, la literatura o inclusive algunas de ellas también formaron parte del patrimonio de algunos personajes políticos.

Es lógico que algunas de estas personas no hayan tenido descendencia, motivo por el cual sus propiedades permanecen sin ser habitadas luego de su deceso, hasta que el estado puede rematarlas.

No obstante, hay mansiones a las que la gente les ha colgado la etiqueta de «Embrujadas». Uno de los mitos que conozco bien sobre este tópico tiene que ver con la casa de la Baronesa Villaseñor.

Una mujer que vivía con su esposo y su hija. Esa dama era dueña de muchas propiedades y era presidente del Comité que brindaba apoyo a las familias menos favorecidas de la sociedad.

Las personas del pueblo la querían y respetaban, pues siempre que salía a la calle saludaba a todos con una gran sonrisa, sin importarle la raza ni condición social de la gente que se le acercaba a estrecharle la mano.

A pesar de eso, su hija padecía de graves trastornos psicológicos, lo que la condujo a contraer un grave cuadro de depresión. La chica recibió los mejores tratamientos médicos. Sin embargo, su salud no mejoraba.

De hecho por petición expresa de su hija, casi toda la servidumbre de la casa fue despedida, debido a que según ella las actividades que estas personas llevaban a cabo en el domicilio, le provocaban gran malestar.

Una tarde en lo que la Baronesa y su esposo salieron a un evento público. Cuando retornaron a su morada, encontraron a su hija colgada en su dormitorio. Los mitos de terror no surgieron después del suicidio, sino después del homicidio de los miembros restantes de la casa, el cual ocurrió exactamente una semana después del deceso de la joven.

Leyendas cortas Por una constancia médica

Leyendas cortas muy antiguas Por una constancia médica

Cirilo había cambiado de trabajo recientemente. Sus sueños se habían vuelto realidad y ahora al fin laboraría en la misma compañía en la que trabajó su padre por más de 40 años.

Uno de los requisitos indispensables consistía en hacerse un chequeo médico, pues de lo contrario los directivos de la empresa le negarían su plaza. Subió al subterráneo y mientras iba con dirección a la clínica del sector salud, vio un cartel que estaba pegado en el vagón y que hablaba acerca de una muestra de libros de leyendas cortas muy antiguas.

A él le encantaban este tipo de historias, sobre todo porque el sentir ese intensísimo miedo provocaba que su mente se adentrara en esas páginas.

Bajo del metro y caminó una cuadra hasta la clínica. Después en recepción preguntó el número de consultorio al que debía entrar. Una enfermera le asignó el número 66.

– Muy buenas tardes señor Vásquez, soy el doctor Cervantes, Leo en su expediente que viene a hacerse su chequeo anual.

– ¿Qué extraño? En la compañía no me dijeron que iban a mandar mi información. Pensó.

– Para que el examen comience usted debe acostarse en esa camilla por favor. Dijo el doctor.

– Si, con todo gusto.

El médico se puso unos guantes de color azul y comenzó a palpar el cuello de Raimundo mientras le comentaba su opinión acerca de varios asuntos banales de actualidad.

– Cuénteme ¿le gusta el fútbol? ¿A qué equipo le va? Etc.

Raimundo estaba bastante relajado hasta que de momento el galeno le cuestionó:

– Una cosa más… ¿Cree usted que los vampiros son seres de la ficción o que pueden existir en la vida real?

– Pienso que los vampiros son criaturas mitológicas. Replicó Raimundo.

– Estoy seguro de que ahora cambiará de opinión. Dijo el doctor.

En ese momento, el galeno sujeto al paciente de los hombros y le clavó sus colmillos en la yugular. Tan sólo pasaron unos segundos, para que el vampiro dejara completamente seca a su víctima.

Luego simplemente éste se convirtió en murciélago y salió volando por una de las ventanas del nosocomio sin dejar rastro.